sábado, 20 de agosto de 2016

La Genialidad de los Griegos



Hace más de dos mil años, los griegos, grandes observadores de la naturaleza, habían alcanzado formidables conocimientos científicos, en áreas como las matemáticas, la física y la astronomía.

Eratóstenes demostró que en efecto era así, cuando, aplicando la geometría, calculó con un altísimo nivel de precisión la circunferencia de nuestro planeta.

viernes, 19 de agosto de 2016

La Indispensable e Insustituible Explicación Científica

Miles de cosas y eventos que muchos tildarían de prodigios o magia son simplemente hechos químicos o físicos fácilmente explicables por la ciencia.



Aquí un experimento nos muestra la descomposición catalítica del peróxido de hidrógeno.

domingo, 14 de agosto de 2016

Ateos y Creyentes

Ser ateo no significa ser no creyente, pues se puede creer en muchas cosas, como la bondad, las buenas intenciones de las personas, la generosidad, la honestidad, el amor al prójimo, el afán de superación, el trabajo honrado, la solidaridad, los valores, el respeto, el civismo, y, en general, la confianza en que podemos construir un mundo cada vez mejor.

Ser ateo simplemente significa no creer en Dios (en ninguna de sus variantes). El término "no creyente" es inadecuado y tendencioso, pues no refleja lo que realmente acontece, y lleva a pensar que los ateos son personas vacías, lo cual es totalmente falso.

No se necesita creer en Dios ni practicar ninguna religión para tener esos y muchos otros valores y virtudes.

sábado, 13 de agosto de 2016

Qué Tipo de Dios

Abrumados por la creciente certeza que va logrando la ciencia acerca del universo y su origen, y el incontenible debilitamiento que esto supone de todas las historias sobre la creación narradas en la biblia y otros documentos o referencias de cualquier religión, los teístas están intentando dar vuelta al debate.

Así, ahora están insinuando que, al margen de cómo hayan sido realmente las cosas, Dios siempre debe ser considerado el gran creador. No importa que no haya sido igual al personaje del que nos hablan las imágenes e historias religiosas. Aunque no sea nada de eso, dicen, sino sólo una gran energía, igual sigue siendo Dios, y por ende hay que adorarlo.

Pero una creación de este tipo también echaría por tierra todo el entramado teórico y doctrinario imaginado por los teístas, que se basa en un dios de amor, que vela por las personas y al cual hay que ofrecerle plegarias e implorarle milagros.

Es que un creador de ese tipo (por ejemplo "una energía creadora") no sería en absoluto el dios de bondad que ellos se imaginan, sino simplemente una super entidad físico-química creadora de elementos, objetos y seres, e insensible e indolente ante todo pedido de los humanos (indolencia que se comprueba cada segundo de nuestra existencia, con todo tipo de desgracias por doquier, pese a los millones de súplicas de las personas devotas, de los sucesivos Papas y de todo tipo de jerarcas religiosos). Es decir, la situación sería igual que si no hubiera Dios.

No tiene sentido, pues, defender una presencia "divina" de ese tipo. Mucho más honesto, lógico y racional es asumir plena y cabalmente que Dios no existe, y que somos simplemente una insignificante casualidad del destino y de la evolución. Insignificancia que no impide que tengamos un paso digno por este enorme y descomunal universo.

miércoles, 6 de julio de 2016

La Creencia en un Determinado Dios: Simple Consecuencia del Contexto



Una respuesta dura, pero precisa y al grano. Efectivamente, creer en uno u otro dios es sólo cuestión de accidente, una mera consecuencia del lugar y época donde se nació.

Una persona que en lugar de haber nacido en América o Europa lo hubiera hecho en un país musulmán, creería (llevado por la fe en lo que le inculcaron y no por la razón y la evidencia) en Mahoma y el Corán, y no en Cristo (a quien vería como un simple profeta) ni en la Biblia.

lunes, 6 de junio de 2016



Con la muerte termina todo para cada ser humano: su cuerpo y con éste su mente, sus pensamientos y su "alma". Sólo sobreviven su recuerdo y su obra.

sábado, 4 de junio de 2016

Dios y el Diablo

No existen Dios ni el diablo ni ninguna de las tonterías que las religiones meten en la cabeza de los ingenuos. Sólo existen el hombre, su inteligencia y su reflexión, que le dan la capacidad de decidir qué cosas son buenas y qué cosas son malas.

Son buenas las que producen alegría, bienestar y mejora en nuestra condición humana (la generosidad, la solidaridad, el amor al prójimo, el afán por la justicia, el respeto al derecho ajeno, etc), y son malas las que producen dolor, aflicción o degradación como personas (el crimen, el abuso, la deslealtad, la intolerancia, la mentira, etc).